ADOLESCENTES, JÓVENES Y EL USO DEL DOLOR COMO MANIPULACIÓN (POST 342 DE INTELIGENCIA EMOCIONAL)


Queridos amigos, el tema de hoy es “Adolescentes y el uso del dolor como manipulación” y va dedicado con mucho cariño para Joel, Katye, Ignacio y Guillermo, quienes esperan este post.
Una de las situaciones más penonas que lamentablemente se están volviendo costumbre en estos tiempos es observar que cada vez existen más adolescentes y jovencitas (os) que se hacen cortes en las muñecas, piernas y abdomen como acto impulsivo incontrolable cuando sienten frustración elevada y dolor emocional.

Para muchos especialistas, cuando esto ocurría generalmente podía ser uno de los rasgos de las personalidades “Borderline” (Trastorno límite de la personalidad), además de ser impulsivos, inestables y con necesidad constante de llamar la atención y temer profundamente al abandono y elevada tendencia a la dependencia afectiva.

Sin embargo, hacia el año 2003 se lanzó la película “A los trece” que plasmaba de modo espantoso la manera en que adolescentes de 13 años caían en estilos de vida promiscuos y practicaban las auto – laceraciones (cortes) en diversas zonas del cuerpo.  Y el año 2006 aparece el libro diario llamado “Abzurdah”, escrito por la argentina Cielo Latini, quien padecía anorexia y bulimia y se convirtió en un boom de venta para las adolescentes.
Y siempre diré como docente y coach ontológico que cuando alguien sin base emocional y guía en casa lee o ve algo inadecuado, termina cayendo en el llamado proceso de alienación, imitación y pérdida de la identidad. El tiempo ha pasado y hoy muchos terapeutas reciben en consulta chicas y caballeros que se cortan.

Un adolescente de 13 años me contaba que su amiga del colegio se había cortado con un cuchillo la muñeca frente a un chico del aula diciéndole: “Mira, como no me quieres, dices que no me quieres, entonces mejor me muero”. La chica había usado el cuchillo para cortar fruta que había llevado en la lonchera. Y  una vez informadas las autoridades del colegio, no se tomó medida alguna, solo sugerir a sus padres llevarla al terapeuta.

Resulta que se ha convertido en una moda escabrosa y trágica el aumento   de las auto -  laceraciones en adolescentes, así como de los índices de bulimia y anorexia. ¿la razón?: Padecer de intolerancia a la frustración, apego afectivo y pésima comunicación con los padres y tutores, así como vivencias hostiles en el hogar, madres y padres consentidores que pagan con objetos por culpa el tiempo y palabras que no se preparan para expresar ante sus hijos.

Adolescentes que viven tomándose fotos para Instagram, salen a las calles a buscar amor eufórico, cayendo en precocidad sexual y caminando sin manejo emocional, aumentando así la baja autoestima, obsesiones y necesidad de manipular en el hogar y entorno para cumplir con sus caprichos. Y muchos padres sienten vergüenza de hablar del tema, en los colegios se oculta la situación y las asesorías emocionales parecen ser solo de cartel, pero no llevarse a cabo con los alumnos en más colegios de los que se imagina.
Por tanto, desde Zéfiro les informo que la intolerancia a la frustración implica “No soportar un No por respuesta, el fracaso y la pérdida, con rabia, ira ante lo que se cree perder y  surge por diversos motivos:

-          Causas genéticas

-          Traumas en la infancia (ataques sexuales, miedo al abandono, maltrato paterno o materno con gritos).

-          Sobreprotección al menor sin guiar y educar con el ejemplo.

-          Mala alimentación y trato hostil de los progenitores en el hogar.

-          Tendencia adictiva de la persona.

Los medios de comunicación nos brindan información de todo tipo, pero sin orientación, cintas y libros como los que he mencionado se convirtieron en fuente para imitar lo negativo. Vi la película que les indico y leí el libro y en ambos sinceramente se vende la idea de evadir el dolor destruyéndose y se apela a la manipulación como forma para evadir los miedos.

Hoy, muchos de los adolescentes que padecen intolerancia a la frustración arman líos de terror a sus padres cuando se les niega algo, rompen cosas, tiran la puerta, vomitan, se cortan, etc y los padres sin entrenamiento ya no saben cómo actuar y muchos van a terapia y quedan tan en pánico que intentan tapar el problema con regalitos extraños a sus hijos como más tecnología para por ejemplo jugar Pokémon.

¿Qué deben hacer los padres y tutores?

1.- Desde la endofasia, etapa en que los niños elaboran pensamientos concretos  (3 años o un poco antes en  niños muy desarrollados) leer a sus niños textos especiales con valores y dejar de lado solo los de la industria de Disney. Un niño que recibe guía y ejemplo, entrena la cultura emocional y se le explica sobre cómo siente, qué siente y cómo piensa sobre sí mismo será un niño seguro y con deseo de ser mejor cada día.

2.- Guiar a los hijos desde niños con amor y respeto, corrigiéndolos sin usar adjetivos calificativos negativos como: “¡Eres un inútil!, ¡cállate cuando hablo y todo es porque lo digo yo”, “¡nunca haces nada bien, hazlo otra vez!”, etc. Y es que precisamente exigir perfección a los niños, adolescentes eleva la ansiedad, baja autoestima y miedo a la crítica que con el tiempo se refleja en la llamada “Procastinación” (Postergación de metas).

3.- Enseñar a los menores la importancia del respeto, honestidad, humildad y generosidad con el ejemplo y además leyendo con ellos material que los aborde como revistas, libros y películas de profundo contenido. Es importante conversar con ellos y darles tiempo de calidad, escucharlos y explicarles cómo surgen determinadas emociones.

4.- Hablarles del dolor inmerecido e inmerecido: Uno de los errores más frecuentes que comenten los progenitores por querer evitar sufrimiento a sus hijos es hacer todo lo posible por alejarlos del dolor  y frustración, creándoles un mundo ideal y utópico que no calza con lo que han de toparse precisamente con los años.

Es importante que los menores tengan claro hasta dónde puede llegar una persona equivocada por ausencia de valores, fe e inseguridad. Y mucho más aun, ayudarlos a ser expresivos y comunicativos, a defenderse con la palabra y educación y  mantener la dignidad. Si esto se diera no veríamos tantos casos de maltrato  entre compañeros en la escuela.

5.- Si uno de los progenitores padece problemas de impulsividad, agresividad o mala comunicación debe tratar de sanarlos terapéuticamente y con además guía espiritual, porque nadie puede dar lo que no tiene ni aprendió y mucho menos ser ejemplo para un menor si su proceder es insano y no maneja ciertas emociones.

6.- Felicitar a los menores por sus logros con frases adecuadas y premiarlos no siempre con regalos costosos. Enseñarles el valor de los detalles como un fuerte abrazo, caminar con ellos, ser cómplice en alguna actividad y decirles que solo esperan que en tierras de paso sepan hacer uso de sus dones, talentos y ser fuertes con fe por dentro para cada día dar lo mejor de sí y construir su felicidad que no es ni tiene que ser igual a la de la masa o lo que indican los medios de comunicación.

7.- Buscar urgente  y constante ayuda terapéutica si notan actitudes extrañas en sus hijos como: mutismo permanente, manías y obsesiones con la comida, estados constantes de agresividad e impulsividad, apatía alta y problemas para despertarse así duerman temprano, etc.

8.- Hablarles a los menores sobre el real sentido de la “belleza”, abordando lo que habita en el interior, la esencia y explicándoles claramente las caras del ego y narcisismo nocivo que roba la identidad en tiempos modernos.

9.- Cultivar la oración y la fe profunda y genuina en el hogar, porque solo quien se ama como enseña el creador, respeta su vida, a los demás y lucha por ser una buena persona cada día.

Siempre diré que quien no se prepara a todo nivel posee más problemas en la vida para salir adelante y es menester de los padres, educadores y profesionales de la salud emocional el dar alertas de problemas que van en aumento.

Por presión de grupo, deseo de inclusión y miedo al aislamiento, los  adolescentes y jóvenes de hoy están en alta escala viviendo de modo inadecuado con actitudes extremas en la conducta  y hacen en muchos casos uso de la manipulación y las conductas extremas para desfogarse de su supuesto dolor insoportable.

Una adolescente de 14 años me contó en consulta que ella se cortaba porque vio que una amiga suya lo hacía. Y cuando tuvo un episodio donde se sentía impotente y frustrada, se le ocurrió la idea de imitarla y fue por la misma actitud sin meditar aquello que haría. Y este post es un aviso de atención para que los que pasen por mi blog, Zéfiro, se informen, reflexionen y tomen cartas en el asunto sobre los adolescentes.

Invoco además a los docentes y los especialistas a escribir sobre el tema, crear foros, charlas del tema y dar apoyo a los padres y tutores.  Los tiempos modernos son complejos, pero básicamente existe una pérdida de valores que es penosa y trae consecuencias terribles y desgracias en muchos hogares.

Ahora les dejo esta canción, complaciendo así a una adolescente de 13 años que atiendo y me pidió colocar esta canción como homenaje a la cantante que falleció precozmente a manos de la violencia irracional. Me contaba la muchachita que gracias a la música avanzaba cada día en su renacer y sanación.


Que tengan una bella semana, ángeles para el camino, luz para sus proyectos y no olviden orar y amar como enseña el creador
Manjari (Bendiciones)